Katia Sepúlveda
Katia Sepúlveda

Transconceptual

Sculpture

2014-15

Cologne Germany/Tijuana México

Rumor has it, that perhaps, only perhaps, (documented by experts and theorists in art, Englishmen, Americans and French: William Camfield, Rhonda Roland, Kirk Varnedoe, Irene Gammel, Glyn Thompson, Hector Obak) that the famous Marcel Duchamp´s urinary (Fountain, 1917) was not his creation, but hers. Of another woman, a hidden one, and silenced by a not just an official history but an everyday more misogynic one: Elsa von Freytag-Loringhoven (1874-1927), the first Dadaist artist and writer of the Unites States. Elsa was an active feminist and friend of Marcel. And it was Marcel Duchamp himself that in one of his letters to his sister Suzanne that writes: “one of my female friends under a masculine pseudonym, Richard Mutt, sent in a porcelain urinal as a sculpture”[1] to the annual exposition of the Independent Artist Association. As a matter of fact the name of Duchamp does not show anywhere in the 1917 shipment of artworks. The artwork was rejected, and a little bit later it was recognized to be the first conceptual artwork in modern art. It is consider being one of most influent work of art in the 20th century. In 1983, doubt was cast upon Marcel Duchamp´s authorship; more so, when the story of where and the utilization of the urinary had a clear antimilitarist and antimachista intention….fact that the official history does not care to tell. By 1950, Duchamp had already assumed the authorship of the work art and made 17 copies which were sold to the best museum over the world. Its value in the market is not worth mention, is one of the highest around.
 

[1] Taken from: http://www.jstor.org/stable/1557298?seq=7#page_scan_tab_contents


Rosa Olivares

Transconceptual: as a critical displacement of the traditional art history, that visibilizes mostly bio-men[1] artists, this concept tries to unveil the contemporary art crisis that had in the XX century, that confirms that in history also has its performativity and although many agree that authorship does not exist, it is important to rescue the invisibilization of the authors. In other words, the prefix trans incites the transformation not just the esthetic but as well as the prosthetics of ideas that comes from a perverse androcentrism that floods itself in denial against the perspectives of the bio-women artist.


[1]What I call bioman and biowoman are those men and women that have been assigned as such when born, therefore, that have not questioned that situation.
Beatriz Preciado.

http://www.jornada.unam.mx/2010/11/04/ls-entrevista.html

 

 
 
 

 

Transconceptual

 

Escultura

2014-15

Colonia Alemania/Tijuana México

 

Corren rumores (documentados por expertos y teóricos del arte ingleses, americanos y franceses: William Camfield, Rhonda Roland, Kirk Varnedoe, Irene Gammel, Glyn Thompson, Hector Obak) de que tal vez, sólo tal vez, el famoso urinario (Fuente, 1917) de Marcel Duchamp no fue una creación de él, sino de ella. De otra mujer ocultada y silenciada por una historia no solo oficial sino cada vez más misógina: Elsa von Freytag-Loringhoven (1874-1927) la primera artista y escritora dadaísta de Estados Unidos. Elsa era una activa feminista amiga de Marcel. Y es el propio Marcel Duchamp en una carta a su hermana Suzanne dice “una de mis amigas, bajo el seudónimo masculino de Richard Mutt, ha mandado un urinario de porcelana como escultura” a la exposición anual de la Asociación de Artistas independientes. De hecho no figura el nombre de Duchamp en ningún lugar en el envío de obras de ese año 1917. La obra fue rechazada, y poco después fue reconocida como la primera obra conceptual del arte moderno. Es considerada como una de las obras más influyentes del siglo XX. En 1983 se empieza a dudar de la autoría de Marcel Duchamp, más aún cuando su historia de dónde y cuándo lo adquirió se vio desmontada al descubrirse que la tienda donde él dijo haberlo comprado nunca vendieron ese tipo de elementos. Sin embargo con la baronesa von Freytag la cosa es más evidente, ella era reconocida como una poeta de los objetos, y su utilización del urinario tenía una clara intención antimilitarista y antimachista… algo que a la historia oficial no le interesa. Duchamp en 1950 ya había asumido la autoría de la pieza y había realizado 17 copias que hoy están en los mejores museos del mundo. Su valor de mercado, no hay que decirlo, es altísimo.

 

Rosa Olivares

 

 Transconceptual: como un desplazamineto crítico de la historia del arte tradicional, que visibiliza en su gran mayoria  artistas  bio-hombres[1],  este concepto intenta develar la crisis que tuvo el arte contemporánea del siglo XX, que confirma que  la historia también  tiene su performatividad y aunque muchos están de acuerdo en que la autoria no existe, es importante rescatar la invisibilización de una autorx. En otras palabras el prefijo trans insita a la transformación no sólo estética sino más bien prostética de las ideas que vienen de un androcentrismo perverso que  se inunda de  negación en relación a las   perspectivas de las bio-mujeres artistas.

 

 

 

[1] Lo que yo llamo biohombre y biomujer son aquellos hombres y mujeres que han sido asignados como tales al nacer, y que, por tanto, no han cuestionado esa situación.” Beatriz Preciado. http://www.jornada.unam.mx/2010/11/04/ls-entrevista.html